sábado, 17 de mayo de 2008

La performance del penitente

Introducción



En el momento que hablamos sobre religiosidad popular, nos referimos al resultado del cruce entre las manifestaciones religiosas del pueblo, junto a las creencias y prácticas de la religión dominante[1]. Es así como llegamos a una característica común entre los pueblos Latinoamericanos, en donde la religión se vive con un carácter directo y sencillo en su cotidiano. El pueblo adecua los sacramentos de la religión Católica, con el fin de obtener una mayor funcionalidad y una modalidad más accesible a sus necesidades y tiempos. Esto se logra con la unión de los ritos y ceremonias de la religión oficial, y la celebración de fiestas y supersticiones locales; las cuales, son respetadas por la religión Católica.[2]

Dentro de los efectos sociales de esta arraigada expresión popular está la unión entre arte y religión, una relación que dista mucho de una novedad, puesto que estas poseen una relación intima y extensa, la cual se remonta a los inicios de la religión católica.
Entre las aspiraciones populares, la salvación religiosa se encuentra al alcance de todos, apartando una dificultad establecida en las distintas religiones primarias, en donde la salvación de su alma se encuentra ligada a su experiencia de vida. En el deseo de asegurar la salvación, la religión popular multiplica las prácticas de culto, creando intermediarios entre Dios y los creyentes, entregan a través de su iconografía pruebas materiales de lo sagrado y de la propia piedad: templos, imágenes, ofrendas, exvotos, amuletos, signos externos de todo tipo[3].

En Chile el carácter de las manifestaciones populares en el ámbito religioso es variado, al igual que en gran parte de Latinoamérica tiene unos cimientos claros y establecidos en el pueblo. Se hará hincapié en el penitente de la zona central, el creyente que acude a pagar sus deudas a la divinidad, por medio del intermediario elegido con antelación por él[4]. Este último ya no busca solo la salvación personal, más bien una ayuda (por medio de fe) para la vida cotidiana; realizando como paga de este favor concedido una entrega emocional y física, que en algunos casos, refieren a una clara autoflagelación[5].



Será el penitente que se autoflagela el tema a tratar; como su comportamiento y vivencias pueden ser tomados y utilizados con otro fin al buscado por el practicante. [6] Si el acto de peregrinaje del penitente es comparado a la realización de una perfomance de arte se puede afirmar que si bien la conceptualización real de la entrega y devoción al santo, virgen, ánima, u entidad en la cual el creyente deposita su confianza, proviene desde otra intención primaria, esto no impide relacionar el credo con el ámbito artístico[7]. En esta investigación descriptiva se comparara la forma en que el penitente agradece el favor concedido a la manera en que el artista realiza su producción de obra.





[1] La Religión oficial o dominante es la religión Católica, esta es imperante gracias a que la llegada de los conquistadores españoles trajo consigo a los misioneros jesuitas, quienes tenían como misión evangelizar a los indígenas.

[2] La Religión Católica a lo largo de su historia, presenta cambios en su doctrina y practica, estos cambios son determinados, por medio de un concilio ecuménico (asamblea de obispos Católicos, los últimos se reúnen con el fin de perfeccionar la doctrina religiosa, promover la fe, y actualizar la práctica de la misma.). Es en el concilio Vaticano II (inicios del S.XX) donde se establece la libertad religiosa, siempre que el católico no olvide los sacramentos, y mantenga los ritos litúrgicos y las tradiciones eclesiásticas.
[3] La Iconografía presente en Latinoamérica es la iconografía cristiana.(revisar capitulo “Iconografía Cristiana, relación entre arte y religión”, página 16 de esta memoria )

[4] El Penitente es el creyente que realiza el sacramento de la penitencia.

[5] En el ámbito religioso, la Autoflajelación refiere al acto realizado por el penitente, en el cual, por medio de maltrato, ya sea golpes, azotes, castigos, etc., el creyente logra expiar sus pecados.

[6] El Favor Concedido es el agradecimiento al la petición concedida por el santo u entidad religiosa.
[7] Léase el capitulo Antecedentes del performance, página 21 de esta memoria.

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